Educación emocional

¿Qué es el estrés?

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La palabra estrés proviene etimológicamente del participio latino -strictus- del verbo stringere, que significa «provocar tensión». Fue el húngaro Hans Selye el que, en la segunda mitad del s. XX, empezó a utilizar esta palabra con el sentido que la conocemos hoy en día.


El estrés es el mecanismo de huida, lucha o parálisis con que cuenta nuestro cuerpo al enfrentarse a una amenaza. Este mecanismo ha sido básico para la supervivencia durante millones de años, cuando la vida de los humanos ha estado constantemente amenazada por catástrofes naturales, animales y también por otros humanos. Y ahora nos sigue resultando útil delante de un hecho catastrófico, una amenaza física o un
momento vital en el que necesitamos estar por encima de nuestro rendimiento habitual.


Estamos diciendo que el estrés fisiológico es positivo, extremadamente útil y necesario a lo largo de toda nuestra vida.


Estoy en el aula con mis alumnos y de repente oigo que se dispara la alarma de incendios del centro. Sé que no se trata de un simulacro y en ese instante, el hipotálamo, región minúscula que tenemos en la base del cerebro, reacciona y dispara automáticamente una señal de alarma. Mediante una combinación de señales nerviosas y hormonas, este sistema ordena a las glándulas adrenales, localizadas encima de los riñones, que suelten las hormonas adrenalina y cortisol. Se nos dilatan las pupilas, para
tener mejor visión, se agudizan todos los sentidos, puedo pensar más rápido, los músculos de brazos y piernas reaccionan y, en un acto reflejo, se tensan y contraen por si hiciera falta echar a correr o enfrentarse a alguien o a algo. Empezamos a respirar de manera rápida y fuerte.

La adrenalina acelera los latidos del corazón, aumenta la presión sanguínea y también fabrica más reservas de energía. El cortisol es la principal hormona del estrés y aumenta los azúcares (glucosa) en la sangre, estimula la utilización de la glucosa en el cerebro y aumenta la disponibilidad de las sustancias que reparan los tejidos corporales. Paralelamente el cortisol hace que disminuyan las funciones corporales que no son necesarias en una situación de riesgo para la vida. Altera las respuestas del sistema inmunológico y suprime la función del aparato digestivo, del aparato reproductor y de los procesos de crecimiento -pues en un momento de riesgo extremo de nada sirve luchar contra enfermedades, digerir la comida, reproducirse y crecer. Así que toda nuestra energía se traslada a los puntos imprescindibles para sobrevivir-.


Este sistema de alarma natural y a la vez tan complejo también se comunica con las regiones del cerebro que controlan en estado de ánimo, la motivación y el miedo. En menos de dos segundos mi cuerpo y mi mente están exquisitamente preparados para responder correctamente a la amenaza, movilizar a mis alumnos y llevarlos al punto seguro para la supervivencia de todos. Posteriormente, cuando el peligro ha pasado, nuestro cuerpo está también preparado para responder a la nueva situación de no-peligro, regularse, bajar los niveles hormonales y permitir que el cuerpo vuelva a los niveles corporales normales una vez el peligro ha pasado. Cuando bajan los niveles de cortisol y adrenalina, inmediatamente el corazón baja la cantidad de latidos cardiacos y la tensión arterial disminuye hasta estar en los niveles previos al peligro. Finalmente, el resto de sistemas corporales retoman sus funciones habituales.

Lo preocupante es que, hoy en día, vivimos de manera que el cuerpo reacciona de manera constante a lo que nos rodea como si fueran situaciones de vida o muerte: el autobús que no llega, el atasco en la carretera, el regalo que no he comprado, las notas de los alumnos que no he introducido en el ordenador, la conversación que he tenido esta mañana con el jefe de estudios, mi hija adolescente que no saca las notas de antes, el vecino y sus ruidos y un sinfín de situaciones que experimentamos a lo largo del día como si fueran amenazas a nuestra vida. Y nuestro sistema nervioso autónomo no distingue entre estresores habituales del día a día y auténticas amenazas de muerte, así que la respuesta que hemos descrito anteriormente se dispara exactamente con la misma magnitud delante de nuestros pensamientos que delante de amenazas reales. Cuando experimentamos esta reacción una y otra vez, hasta el punto de que esta
reacción se convierte en nuestra manera de vivir, estamos hablando de estrés crónico, o estrés desadaptativo. Nos consideramos -y somos, pues el cuerpo reacciona de la misma manera- adictos a ese estado vital. Y cuando el cuerpo está en estado de alarma y sobreexpuesto al cortisol y a las demás hormonas del estrés, no somos capaces de tomar decisiones adecuadas, con lo cual cada vez habrá estresores más pequeños que se convertirán en problemas tan enormes que contribuirán a colapsar el sistema de respuesta natural al estrés. A medio y largo plazo, este estado desadaptativo causará
efectos destructivos en el cuerpo y gravísimos problemas de salud. Sabemos que de un 75% a un 90% de las consultas a médicos tienen por causa un desorden causado por el estrés.

En el próximos artículos del blog veremos cómo podemos enseñar al cuerpo a diferenciar entre auténticas amenazas y estresores habituales, y a enfrentarnos a estos de manera sana. Igual de importante que encontrar soluciones es prevenir, y sin conocer con exactitud el estrés no lo podremos evitar, así que vamos a empezar identificando el origen y síntomas del estrés y posteriormente analizaremos las consecuencias, para terminar proponiendo soluciones.

Averigua los síntomas y orígenes del estrés pinchando AQUÍ.

Escribo este blog con la intención de difundir temas de inteligencia emocional, ya que considero de gran importancia para el ser humano tener una buena educación emocional. Además, soy profesora de educación secundaria y madre de dos preciosos hijos. Me encanta poder ayudar con este blog y con el canal de YouTube a todos aquellos que quieren entenderse un poco mejor a sí mismos, entender a los demás y crear un mundo mejor. Ahora también encuentra mis meditaciones guiadas en mi nuevo canal de YouTube PURO ZEN.