Aprender a aprender

Cómo estudiar de manera eficaz

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Cuando aprendemos conocimientos nuevos nuestro cerebro los procesa comparándolos con los conocimientos que ya tenemos almacenados en la memoria a largo plazo, es decir, cuando nos enfrentamos a nuevos retos, nuevas preguntas, tenemos que consultar nuestra colección de referencias y experiencias previas que nos permiten interpretar lo nuevo. Este análisis se lleva a cabo en nuestra memoria de trabajo.

Aprendemos cuando estamos usando la memoria de trabajo, es decir, cuando estamos analizando y comparando las informaciones nuevas con las que ya tenemos. En este momento puedo incluso tener claridad y buenas ideas, pero las posibilidades de olvido son muy altas. Para poder recordarlo más adelante he de repetir, así es como la información se transfiere a mi colección de referencias. Cuanto más información almacenes en tu memoria a largo plazo, más capacidad tendrás para aprender, ya que tendrás más vínculos de asociación entre ideas, contenidos, experiencias, etc.

Pero cuando hablamos de repetir, no se trata de memorizar como un papagallo. La repetición inteligente te hace pensar y crear nuevas conexiones.

  • Para que la repetición sea eficaz y no se convierta en una pérdida de tiempo, para empezar hay que prescindir de la idea de que repetir es aburrido, si empiezamos pensando así, ya nos desanimamos, en cambio, si nos decimos a nosotros mismos que gracias a la repetición lograremos nuestros objetivos, estaremos motivándonos, lo primero es usar un diálogo interno positivo.
  • En segundo lugar, hay que ser creativo a la hora de repetir, un día usaremos la escritura y haremos un resumen, otro día haremos un esquema, otro día usaremos un programa informático, otro día haremos un power point sobre el tema, otro día miraremos un vídeo, otro día crearemos un vídeo nosotros mismos, es decir, repetiremos el tema pero de distintas maneras para que sea más dinámico. También es una excelente herramienta ponerse pruebas o comentarios a uno mismo, es decir, podemos crear nuestros propios exámenes y responderlos o realizar ejercicios interactivos por Internet, también podemos hacer dibujos, separar la información por tarjetas, usar colores, imaginar que tenemos que enseñar el tema a otro a través de una presentación, una exposición o un power point. Podemos buscar diferentes fuentes para estudiar un mismo tema, diferentes libros, diferentes autores. Podemos organizar un grupo de estudio para charlar sobre el tema. La idea es convertir la repetición en algo dinámico, que no asociemos al aburrimiento, sino a la creatividad, el dinamismo, la sociabilidad, etc.

Si conseguimos abordar el tema desde diferentes perspectivas y disfrutamos en el proceso, se convertirá en algo que nos entusiasme. Le estaremos dando la vuelta a la tortilla a esto de estudiar, haz la prueba, cualquier tema puede convertirse en una gran pasión.

Cuando ya tenemos el concepto o la información bastante claros, podemos repetirlo con menos frecuencia debido a que ya está bien almacenado en la memoria a largo plazo, y si nos está costando trabajo podemos repetir con más frecuencia e incluso podemos ponernos recordatorios en la agenda de que tenemos que ir repitiendo el tema en los próximos días, semanas o meses. Podremos disminuir la frecuencia de repeticiones cuando empecemos a dar las respuestas correctas, pero si seguimos cometiendo errores, la frecuencia de repeticiones ha de seguir siendo alta. Así revisaremos solo lo que necesitamos y no perderemos el tiempo. Lo mejor es repetir cuando estamos casi a punto de olvidar la información, así la refrescamos, y la información se refuerza en nuestra memoria a largo plazo.

Fundadora y editora de Emociones Básicas.