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Resumen completo de «Los días del abandono» de Elena Ferrante

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Elena Ferrante es el pseudónimo de la autora, nacida en Nápoles en 1943. En 2016 se filtró su nombre real, Anita Raja. Los días del abandono es su segunda novela, publicada en Italia en 2002 y de la cual se ha hecho una adaptación cinematográfica.

En Los días del abandono nos encontramos ante la crisis desgarradora de la protagonista cuando se ve abandonada por su marido después de quince años de matrimonio.

Su última novela, publicada en 2019, se titula La vida misteriosa de los adultos.

los días del abandono – resumen completo

Olga es abandonada por su marido durante la sobremesa, cuando sus dos hijos ya se habían levantado. Mario alega pasar por un vacío y, sin coger ninguna de sus pertenencias, se va. Olga sospecha que él tiene una amante.

En los días sucesivos, Mario visita a los niños y pasa algún rato con ellos, pero pronto las visitas son cada vez menos frecuentes y es Olga quien carga con los dos niños, el perro y el hogar. Una noche en la que Mario viene a ver a los niños, Olga le invita a cenar albóndigas, su plato preferido; pero con los nervios, esa tarde había roto una botella de vino y varios fragmentos de cristal habían caído en la salsa, con tan mala suerte que Mario encuentra uno y la acusa de querer hacerle daño. Ella solo quería saber con quién está viéndose ahora.

Olga está cada día más ausente, deja de ir a por los niños al colegio, deja de pasear al perro, está sumida en sus pensamientos y celos. Cree, por lo que consigue sonsacar de malas maneras a sus conocidos, que Mario está con Carla, una jovencita de veinte años que conoció siendo ella una niña de trece. La madre de Carla trabajaba con Mario y solía invitarles a su casa de veraneo.

Finalmente, Olga ve juntos en la calle a Mario y Carla. La joven es lo que ella fue hace quince años, lo que ya ha dejado de ser. Olga se tortura preguntándose desde cuándo están juntos esa niña y su marido. A sus treinta y ocho años se ve marchita comparada con aquella.

Una noche, deja a sus hijos durmiendo y baja a visitar al vecino, un músico de cincuenta y tres años, que odia a los perros y que siempre está solo. Ella se desahoga con él y él la besa. Un beso que la repugna, pero contra el cual no protesta. De repente, quiere acostarse con ese asqueroso hombre en albornoz para desquitarse. Él lame todo el cuerpo de ella, la enciende, pero no hay erección. Ella se mete en la boca su pene para que se le ponga dura y le pide que se la meta por el culo. Quiere experimentar lo que cree que experimenta la amante de su marido, hacer lo que nunca hizo con Mario, lo que Mario ha buscado en otra. Aldo Carrano, así se llama el vecino, eyacula precozmente en el preservativo. Y ella se vuelve a casa decepcionada y asqueada.

Han pasado cuatro meses y la situación es desesperante. Se siente inútil, tonta, sus hijos están desatendidos. Ha hecho instalar una puerta blindada, ha perseguido las hormigas veraniegas con el insecticida y una tarde se topa con una situación desesperada que no consigue afrontar. El hijo aqueja fiebre, la hija está insufrible y coge su maquillaje, le dice que son iguales. Olga ve visiones de «la pobrecilla» por todas partes, el recuerdo de su infancia de una mujer, en Napoles, que fue abandonada con cuatro hijos y acabó suicidándose. Olga, que vive en Turín, que ha viajado por medio mundo junto a su marido, que ha sido la enamorada devota, ahora es un reflejo de «la pobrecilla». Entre sus cosas encuentra fragmentos manuscritos de Ana Karenina y de Las mujeres rotas, que no recuerda cuando ha transcrito. No consigue llamar al pediatra porque no hay línea, no consigue abrir la puerta de sus casa porque es una inútil, el perro está moribundo, un vómito hediondo en el despacho de Mario la alerta de ello. Junto a la niña, que se encarga de mantenerla despierta, pues Olga está perdida en sus pensamientos, intenta alertar al vecino sin éxito. Pone a la niña a dar martillazos en el suelo para que el vecino suba a ver qué pasa. Olga aprovecha para ir a atender al perro, que muere en sus brazos como la epifanía de que es momento de reaccionar y dar el primer paso fuera del abismo psicológico en el que anda hundida. Finalmente, abre la puerta de su casa con la llave que antes no quería girar. Carrano la asiste, Olga llama al pediatra.

El pediatra opina que el niño puede estar sufriendo por la separación y la escucha mientras ella se desahoga. Olga visita al veterinario, quiere saber de qué ha muerto el perro. El veterinario hace sus especulaciones y, de paso, habla mal del marido. A partir de entonces da comienzo otra etapa. Olga encuentra trabajo. Mario empieza a quedarse con los niños, su amiga Lea la invita a cenar y parece querer emparejarla con el veterinario. Ella huye de situaciones tan comprometidas y patéticas.

Carrano acompaña a sus hijos, de vez en cuando, desde el colegio a casa y se los mete en el bolsillo, pero Olga se siente incómoda al respecto. Aldo se presenta en su casa con una botella de vino, otra situación incómoda. Tienen una conversación en la que ella le deja claro que no siente nada por él, mientras que para él su encuentro significo todo. Carrano se va enfadado y le dice que es como su marido, palabras que golpean a Olga, ¿en qué se parece a su marido? ¿De qué tiene que despojarse para dejar de hacerlo?

En una de sus salidas con Lea vuelve a ver a Carrano, ese vecino que ha acabado solo por cuidar de su madre, que ahora se muestra en todo su esplendor, capaz de extraer melodías de su violonchelo. ¿Y si le ha juzgado demasiado severamente?

Ahora que Mario se queda a los niños ciertos fines de semana, el dolor no ha cesado, sus hijos siguen teniendo rabietas, la comparan con Carla, con Mario, y siempre sale perdiendo. La vida es cruel y lacerante. Mario ya no se ve tan bien junto a Carla, Carla ya no quiere ver tanto a los niños. Olga por fin tiene la oportunidad de recriminarle a Mario que ya no le ama, porque la dejó por un «vacío» que solo fue una vil excusa, el verdadero vacío lo ha vivido ella y, a diferencia de «la pobrecilla» o de Ana Karenina, ella ha conseguido salir.

Hay que darle una oportunidad a Carrano, baja a ver al vecino y empiezan una relación. Fin.

lo que me ha gustado y lo que no

Me ha gustado la forma de escribir de la autora, nos presenta a la protagonista en primera persona y en pretérito. Tiene un toque sarcástico y otro del todo naturalista, cuando describe de forma degradada ciertas situaciones de sufrimiento.

Me gusta que en la novela se mencionen dos obras, Ana Karenina y Las mujeres rotas, porque la novela es una relectura de ambas. Es un viaje a los infiernos del que la protagonista sale finalmente airosa.

Creo que tiene partes muy estresantes y trasmite desesperanza, por lo tanto cumple ese objetivo. Sin embargo, no se la recomiendo a todo el mundo, puesto que hay que tener estómago para pasar por su infierno. Si os gustan los dramas, os va a encantar.

Elena Llorente

Soy escritora y profesora. Actualmente, escribo novela romántica y me gusta aportar RESEÑAS Y CRÍTICAS LITERARIAS sobre todo tipo de novelas. También me interesa mucho la INTELIGENCIA EMOCIONAL y en este blog encontrarás muchos artículos divulgativos sobre el tema? Por último, otro de mis proyectos es el de RESUMIR EL TEMARIO DE OPOSICIONES DE LENGUA Y LITERATURA, que tengo a la venta en este blog. ?? Temas resumidos y listos para estudiar que te ahorran tiempo y esfuerzo. Gracias por pasarte por el blog. Si puedo ayudarte en algo, escríbeme. Feliz día ❤️