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Everybody (Evribari) Todos

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Informe del viaje a Nothingland —El Llent.

Week-end: Aug — 15 al 16 — 2001

Realizado por: Sir John Palomares.

(From the Rainbow — Passenger)

“Lo diverso nos da vida. El color nos emociona. Las distintas lenguas ya no nos separan tanto. Pero la uniformidad del mundo de los everybody nos mata poco a poco o nos deja sin posibilidad de reacción. A veces pensamos que lo mejor para que haya justicia es que no hubiera diferencias sociales. Que todos fuéramos, pensáramos y actuáramos de igual manera pero… ahí está ‘el pero’, ¿Iguales a qué modelo? ¿A qué única idea?”

I

Esto fue lo que nos leyó en voz alta a los científicos, Sir John —el viajero del arco iris—:

Everybody eran iguales. Su manera de vestir y forma de comportarse era idéntica —un único modelo de vestido y de un sólo color, el grisguán— y sus expresiones para pedir o desear cualquier cosa eran las mismas y no más de un par —dam est o ker ac—. Sus relaciones sociales indiferentes y las formas de pensar vacías —a fuerza de tener la costumbre de no practicar periódicamente el intercambio de ideas ya que no les hacía falta— les enrasaba a todos por abajo de la parte superior del cuerpo o grupo de neuronas de color gris-superior: el cerebro.

Queremos decir que la tendencia entre ellos era parecerse al que menos mecanismos de adquirir conocimientos tuviera. Nosotros diríamos que como al más tonto pues parece que ésos se ponían como modelo a seguir, o sea, a la moda.

II

Sus habijaus para estar eran parecidas, con decoraciones homólogas unas de otras, one model por dentro y por fuera, o sea, habitáculos de un sólo espacio para todo. Los horarios utilizados eran exactos a los de los demás, teniendo el tiempo de trabajo y de descanso a la misma hora, sin dificultades de tráfico —por lo que comentaremos posteriormente debido al modelo de desplazador utilizado. 

La comida que consumían poco variaba de unos a otros: platos únicos, con un sólo ingrediente, sin sabor y con muy poco color —desvaídos—, servidos en unos objetos con espacios huecos. El multi-utensilio para coger los ingredientes de dentro de los huecos era un tenedor-cuchara —a modo de cuchillo con el que poder coger líquidos. 

Si hablamos de su ocio y diversiones podemos concluir en lo mismo: el signo matemático que los relacionaba era el igual a o igual que. El signo más que o el menos que no era nunca utilizado. Tampoco era necesario, pues para expresarse y comunicarse entre ellos era muy sencillo y se hacía solamente con las únicas cien monopalabras —de una sílaba y un sonido: clack, sup o paj, etc.— existentes en su única hoja-diccionario, que solían utilizar los más ávidos por aprender aquellos cien uni-sonidos. A los que las aprendían se les llamaba con el apodo de los cult. 

Si alguno de ellos —de los everybody— se distinguía por cualquier circunstancia, pronto era coartado, objeto de burla o apartado de las conversaciones o las reuniones —como castigo por salirse del tipo estándar impuesto con el beneplácito de everybody— y crearía un desconcierto entre ellos al que no estaban acostumbrados por lo que podrían surgir dificultades.

III

Por decirlo mejor: ya que el modelo filosófico de existencia se había ido construyendo entre todos a través del tiempo —participando cada uno de ellos en la confección del mismo—, sus consecuencias eran admitidas y los resultados aceptados con el consentimiento unánime; y asumidos sus defectos totalmente —al no ser del todo perfecto— pero tenían la necesidad de creerlo. 

Este alguno de “ellos” del que hablábamos pronto volvía a estandarizarse fácilmente, con los métodos idóneos que tenían para devolverle al punto cero —que quería decir: ni más ni menos que el otro…

Estaba claro que no podía ser de otro modo. El Orden establecido que se imponía con su omnipresencia en el nadambiente al final les conducía a un punto tal que everybody tendiesen a ser como el tipo medio ya que era el único modelo imperante. 

Y tener gustos por consumir productos que sirvieran para otra cosa que no fuera lo impuesto o ayudaran a resolver otros problemas distintos a los estándar, también estaba descartado; el desbarajuste que se produciría sería muy difícil de arreglar.

IV

Así lo exigían las economías de escala que utilizaban, o sea, fabricación de productos en series muy grandes, con enormes cadenas de producción —para intentar explicar la parte económica del modelo— por el hecho de que la Multi-Zona —MZ— para existir, estaba surtida o abastecida, desde el punto de vista logístico, por las Total Iniciativa —las TI o Empresas Totales, o las ET—. Estos macroentes logísticos a modo de enterprises suprazonales de producción y suministro —empresas multinacionales para los humanos— eran de tal calibre que unas 20 en total eran suficientes para satisfacer las necesidades típicas, necesarias y suficientes —creadas y aprobadas por todos—. Las atípicas, como habrá deducido el lector, no aparecían casi nunca, ni casi…

Con estas 20 TI’s se ponía en activo a everybody. El problema que podría surgir si alguno de ellos estuviese en la situación de no-dedicación o en no-actividad era desconocido pues cualquier situación contraria era coordinada coherentemente de forma idónea y adecuada, siendo convenientemente contrarrestada.  La situación  del  pleno  quehacer  era  permanente  y  continuada  con  el  paso  de  la  unidad de tiempo, que significaba:  ningún  descanso para no poder parar nunca. Era el objetivo que se tenía para no caer en la desesperación del nada 

¿Cómo iban a existir en gran cantidad los Reaction o los Rt’s —alguno de ellos fuera de la norma— si cualquier Nuevo Intento de Búsqueda o los NIB, de hechos nuevos con los que soslayar aquel estado de cosas realizado por los incipientes Rt’s —considerados por el modelo como de comportamiento enfermo—, era neutralizado de manera muy simple por el Orden, o no era apoyado por everybody los tipos medios u otros compañeros de al lado? Por la manera indiferente con que no se relacionaban, no se les podía llamar tampoco vecinos o compañeros. Estaban solos, unos al lado de otros. No era por miedo sino simplemente el estar cómodo dentro de aquel Orden impedía el que surgieran NIB’s por cualquier parte. Por fin se había llegado a lo que todo el mundo aspiraba: tener y ser lo mismo que everybody los demás, con lo que se evitaban tener que compararse.

El placer que produce entre los humanos ser diferentes unos de otros, poseer cosas y tener gustos y caprichos distintos tampoco existía pues todo estaba cubierto en cuanto a las necesidades y normalizados los comportamientos y usos: simplemente se marcaban cuántos y cuáles, cómo y de qué manera. Se llegaba de este modo a que everybody tuvieran la posibilidad —a veces era confundida con obligación— de tener lo mismo y disfrutarlo con la misma normativa existente.

Así, un sólo canal para telever —tv— bastaba para las pocas noticias que se producían debido a que prácticamente nada distinto surgía de la silenciosa normalidad que provocara alguna noticia. En vez de telediarios y debates —como en nuestra televisión del moderno mundo globalizado—, existían los programas fáciles de mentalización, con explicaciones perfectas —por lo sencillas— de la filosofía única, siendo aquellos otros programas totalmente innecesarios y por ello inexistentes:¿Qué asunto había para ser discutido? ¡Si ni siquiera existía un partido político! Aunque podríamos suponer que ellos —los que establecían el orden, que eran todos— formaran la Organización Sin Poder, la OSP. 

Además, el único deporte que podía ser observado —ya que sólo aquel existía— era el juego del golpe al objeto para meterlo en un sitio —el gomes— pero sin competencia. Ya que gustaba tanto se podía observar durante horas y horas en el único —aunque no famoso ni diferente de otro— canal para telever. Algo no muy distinto a lo que hacemos los humanos, para entendernos. 

Parece que otro tanto ocurría con las ondas hertzianas como el que si se escuchaba o captaba un sólo tipo de mecamusi —sonidos mecánicos— o si existían los poecantos —a modo de canciones recitadas— cogidos en su seleccionador pues, sabiendo que los tenían —porque los vimos y oímos cómo los tarareaban y canturreaban— no pudimos recoger más datos y grabaciones, para confirmárselo y demostrárselo a la opinión pública. Además, si hubieran cantado poemas, hubiera sido lo más parecido a una música rap o reggae —por asimilarlo a algo nuestro y entendible—. Eso sí, parecían un poco burdos y bastos y les costaba hacerlo por la forma pesada con que lo hacían.

El globalcar —gc— era una especie de mecanismo único de traslación para everybody. Este modelo de desplazador era de color negro aunque podría haber sido verde si hubiese habido algún rasgo de esperanza de diversidad en el sistema implantado, pero ésta tampoco era necesaria en aquel entorno nadambiental. O de color rojo, como en Inglaterra, para darle una viveza mayor a la Zona pero tampoco se pedía…

Como el color de la tela de las prendas de vestir también era gris, podemos imaginarnos a las personas dentro de los desplazadores yendo por los carriles unidireccionales —que parecían hornos que exhalaban espesos soplidos los días que había luz— utilizados para trasladarse de lugar, hechos con lavasfáltica igual que las habijaus, y dibujando un cuadro en negros y grises digno de una película antigua en blanco y negro: el negro del globalcar, el gris de los vestidos y el gris-negro de la lavasfáltica. A aquel cuadro dibujado como forma de desplazarse no se le podría llamar exactamente un viaje por el arco iris sino, más bien, un cambio de sitio.

V

Eso sí, aunque en general el gusto que producía el ser igual a los demás no creaba ni una sonrisa debido a sus pocas fibras faciales –cosa que hacía que tuviesen un aspecto constantemente desagradable y como acartonada la cara–, en cambio, este comportamiento se llevaba como emblema o bandera, cosa importante en grado máximo de la que todo el mundo estaba convencido. Pero existían algunos con comportamientos parecidos a lo que podríamos llamar «de personas humanas» –en el sentido nuestro y clásico del término– pero no se les dejaba aspirar a ir más allá, porque la normalización se imponía, como hemos comentado anteriormente.  Esto  era  evidente  pues,  la diferencia con los otros creaba dificultades en el Simple Esquema de Vida de Allí —el SEVA.

A pesar de que espiar al otro era una costumbre arraigada, con todo, no era conveniente pintar de otro color distinto al de «al lado» la fachada de la habijaus de lavasfáltica —su lugar para continuar estando—, pues se entraba en un desbarajuste de colores y en una dinámica de posible competencia del gusto por los mismos, haciendo que pudiera despertar el interés por la estética; ni era considerado estético plantar cualquier pequeño seto —con el que rodearla— para poderlo recortar y darle forma después de los brotes primaverales, porque nunca se distinguía esta estación del año, y esto era normal porque no hacía falta la fermentación de los sentidos ni de los sentimientos pues no lo necesitaban. La estética era un concepto no desarrollado en la multizona para que no pudiera desembocar en otra línea o canal de diferencias que complicasen los nudos del comportamiento empalagoso de la red establecida en ella. Lo más sencillo era dejar la habijaus cada vez más gris y estropeada por el ambiente de niebla de la atmósfera que los rodeaba.

Para ir terminando, no podemos decir que los pobres estaban contentos de tener y ser lo mismo que everybody pues no había pobres como hemos deducido. Exactamente igual ocurría con los ricos, por tanto, al no existir esta especie entre ellos, se eliminaba el problema de que estuviesen disgustados por haber bajado de categoría en la escala social.

Y para explicárnoslo en términos nuestros de una manera abstracta, su estado de relación con los demás podría tener el apelativo de una indiferencia compartida con nadie —ICO-CON-NÁ—. Si se hubiesen relacionado más es posible que los habríamos visto abrazándose apretados alguna vez.

Esto nos hace pensar que las obras de caridad no debían tener sentido ni existir siquiera en su imaginación, si es que la tenían. 

La indigencia tampoco aparecía para no crear malestar entre everybody los allí agrisados por el medio o el nadambiente y, aunque las enfermedades mentales eran de las más abundantes, por no decir las únicas —las llamamos así para entendernos, pues no se sabe si tenían mente y si pensaban—y que los centros para la «idoneidad» parecían flamantes parques psiquiátricos, semejantes a nuestras grandes ciudades, podemos afirmar, ¡sin pegas!, que todo se arreglaba acudiendo al Centro Idóneo —CI—, con soluciones muy claras y contundentes.

VI

Finalmente, hemos hecho un último análisis sobre la indiferencia compartida que eliminaba cualquier situación social después de esta visita: aunque la situación de aquello podría ser comparada con una especie del Estado del Bienestar Total, por llamarlo como lo que dicen que nosotros tenemos y/o a lo que tanto aspiramos, podríamos intentar hacer una aproximación y, entre todos, decidir ponerle el nombre del Station Free Normalized To Be Total —el SFN-TBT—, que querría decir que era una especie de lugar abstracto y que nuestro diccionario enciclopédico en castellano de siempre traduciría como Lugar Libre para Estar Normalizado Totalmente —en siglas, el LLENT— ya que la libre elección realizada por ellos nos da pié para pensar en que este tipo de MIERDI —Multizona Idónea para Everybody de Relación Difuminada Indiferente— fué concebida y escogida sin cortapisas de forma totalmente consensuada y participada por everybody ellos.

Contrainforme 

(Don Juan Palomares, después de su vuelta del Llent, en la soledad de su despacho iluminado con la única luz de una pequeña pantalla sobre la mesa, mirando la foto colgada de la pared de su mujer y su hija de 16 años)

Por suerte o por desgracia, no me parece que en algunos aspectos estemos tendiendo a una multizona global como la que hemos recorrido ya que cada día el número de países existentes en el mundo va en aumento puesto que la globalización de todo no ha funcionado, al no haber resuelto los problemas locales, que en el fondo son los importantes. 

Somos distintos y diversos, lo cual ya es mucho, con un cierto grado de independencia aunque con tendencias grupales y estándares. Lo malo es no acabar de saber cómo gestionarlo, cómo meterlo todo en el cuadro y que guste sólo con una mirada.

Menos mal que ahora me doy cuenta de lo que aquí tenemos —miró otra vez la foto— pues, aprovechando la ocasión, quería dar las gracias a aquellos que se empeñan en creer y en crear, en saber aumentar la afición del gusto por las cosas, en innovar para mejorarlo todo, aunque se pierda poder porque, luego se gana. 

Es agradable, y confortable, ver personas distintas y lugares dispares; nos podremos comparar y mejorar si cabe. 

Me tranquiliza que haya gentes que se esfuerzan para que la verdad y la sinceridad no ofensiva sea algo de lo más importante que tengamos. Y no dejar que otros se aprovechen de nosotros por detrás. Esto combate a los que descalifican por norma y sirve para alejarlos, al no dejar que anide su incompetencia a nuestro alrededor. 

El estallido surgido ahora del interés por la ecología puede hacer que, sin tardar ya mucho, los paisajes de los cuadros pintados en nuestros ojos sean más puros y hermosos, con más brillo, color y verdor. 

El aumento del número de poetas, novelistas, escritores en general, etc., en todas las lenguas y en todos los lugares, junto con la ayuda de mil entidades que provocan el gusto por la lectura de muchas maneras, hace que conozcamos cómo se dice o cómo poder expresar con el matiz o la palabra adecuada el concepto que queremos transmitir, para entendernos mejor sin molestarnos con malentendidos.

Si me dejan tener un momento para poder soñar o inventar lo que he deseado, lo agradeceré enormemente; igual que si pudiera opinar sobre cualquier cosa y que me la tomaran en consideración, pues ¡sería un logro!. 

El silencio que produce en nosotros el ruido de las hojas de los árboles o el agua del torrente es suficiente para llenar de ideas nuestra relajada mente en ésos momentos de calma.

Se me quitará el malestar producido al convivir a veces con la pobreza si veo a alguien con el interés de crear riqueza para poder elevar el nivel de los marginados, y que puedan empezar a pensar en la ecología como nosotros de una manera tranquila.

Y si damos al cariño la importancia que todos decimos que tiene, podremos hacer sentir a las personas todo aquello que necesitan para vivir más felices y seguras sólo con darles más besos y acariciarlas.

Pero lo que más me gusta saber es que el volumen de libertad del que disponemos nos permite hacer y pensar en cosas distintas a los demás aunque, con el paso del tiempo, lleguemos finalmente a estar de acuerdo y que en algún momento tengamos la posibilidad —y la sensación— de estar siendo útiles para algo o para alguien aunque a ése alguien no se lo parezca —porque no tenga capacidad para reconocerlo—. Y sobre todo poder hacer las cosas que nos apetezcan aunque no estén en la onda ni en la moda en la que están everybody. 

−Este espacio de aire puro y fresco que aún nos queda, ¿la libertad?, para respirar a rabiar y con avaricia todo lo que queramos, es bastante importante y ayudante para realizar nuestro sueño particular. 

Que no decaiga pero que se amplíe para poder… ¡más!

Firmado

Sir J.P. (El V.A.I.)

Juan Ramón Moscad Fumadó

Juan Ramón Moscad Fumadó es Ingeniero Técnico Industrial, Diplomado en Empresariales y licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales. Es profesor tutor en la UNED, ponente y escritor, y colaborador en varios periódicos y revistas. Puedes encontrar sus artículos en el blog "Desde Malta Encuentros". Ha escrito "Viajar es un placer, pero ¡también escalda!", "Stada nova" y ahora escribe su tercera obra literaria.