Regulación emocional

Autorregulación de la atención

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Nuestra intención es aprender y practicar el poner atención plena en el presente para reducir el estrés y la ansiedad mediante distintos ejercicios que nos irán entrenando y cambiando el cerebro. Estas prácticas se han llamado tradicionalmente meditación, pero en el Mindfulness meditar no significa poner la mente en blanco, tampoco significa levitar ni poner incienso y encender velas a nuestro alrededor. Cito al Dr Bob Stahl y al Dr Elisha Goldstein que en su libro Meditación para reducir el estrés, escriben:

«Meditación mindfulness es una forma de meditación introspectiva que presta atención completa al cuerpo y a la mente en el momento presente sin tratar de cambiar ni manipular la experiencia. Su objetivo consiste simplemente en observar la naturaleza cambiante de lo que sucede en nuestro cuerpo y en nuestra mente».

La tecnología y la vida que llevamos nos empujan a desconectar de nosotros mismos para conectarnos constantemente al móvil, al ordenador, a la Tablet, a fuentes de información, etc. y es por eso que empezaremos con tres ejercicios básicos para que conectemos con nuestro presente y entorno inmediato, nuestro «aquí» y nuestro «ahora».

Considero interesante, antes de empezar con las prácticas, que nos demos cuenta de una situación habitual en nuestra cultura occidental: estamos educados para mirar siempre hacia el futuro, nuestros objetivos están siempre en el futuro, inmediato o lejano. Y la mente da, sin remedio, saltos del pasado al futuro para resolver lo que cree necesario para la supervivencia y el bienestar. Pero cuando el futuro llega, no estamos
allí, pues, nuevamente, seguimos con la mente puesta en el futuro y nos perdemos, minuto tras minuto, hora tras hora, semana tras semana, el presente.

Solamente tenemos este instante para vivir, el instante en el que estamos respirando, ahora mismo. Nuestra vida está constituida por experiencias que duran instantes. Y cuando decidimos habitar cada instante, entonces estamos vivos de verdad. El único momento para percibir el mundo, crecer, mejorar y relacionarnos con los demás es el presente. Y ciertamente a menudo no nos gusta la realidad en la que estamos, pero es nuestra única vida. Quizás si la miramos con atención, con curiosidad y sin juicio, es
decir mucho más como científicos que como jueces, nos daremos cuenta de que hay muchísimo más de positivo de lo que nos parecía.

La prácticas de atención que presentamos a continuación nos permitirán empezar a habitar nuestro presente, a ser dueños de nuestros minutos, horas y días, a la vez que la biología se hará cargo de ir cambiando nuestro cerebro hacia la nueva forma del desestrés y el bienestar.

El Dr. Christopher Germer tiene una cita que vale la pena leer y tener en mente a lo largo de este curso de Mindfulness:

«Una mente inestable es como una cámara de fotografiar inestable: con ella hacemos fotos borrosas».

También como información básica y antes de empezar a practicar, hablaremos brevemente de las condiciones recomendables para que la práctica del Mindfulness dé el fruto necesario en nuestras vidas. Se trata de las ocho condiciones que aparecen a continuación:

  1. Mente de principiante: con la cual podremos mirar las cosas de un modo nuevo, como un niño que observa algo por primera vez. Será interesante preguntarnos a menudo durante las prácticas «¿Qué sentiría si hiciera esto por primera vez? ¿Qué sentiría una persona que hiciera esto por primera vez?
  2. No juzgar: con la cual observaremos cualquier experiencia de manera imparcial, sin poner etiquetas a los pensamientos, sensaciones y emociones, sin considerar que las cosas son incorrectas, que nosotros mismos somos buenos o malos, que los demás tienen razón o no la tienen. Con esta cualidad de no juzgar nos acercaremos a ver las cosas como son, no como nosotros la vemos. Volviendo a la frase del Dr.
    Germer, haremos fotos cada vez menos borrosas de la realidad.
  3. Aceptación: con la cual reconoceremos lo que nos ocurre y evitaremos la lucha innecesaria contra lo que no se puede cambiar.
  4. No forzamiento: con la cual no intentaremos escapar del lugar y la situación en que nos encontramos ni de lo que sentimos en ese momento.
  5. Ecuanimidad: con la cual contemplaremos los cambios como parte de la naturaleza, pues los humanos somos parte de la naturaleza.
  6. Ceder: con la cual permitiremos que las cosas sean como son.
  7. Confianza: con la cual nos sentimos capaces de diferenciar lo que podemos cambiar y lo que no.
  8. Paciencia: con la cual cultivamos el amor hacia nosotros mismos sin culpabilidad ni crítica.

Tener en mente estas cualidades refuerza la práctica del mindfulness y, con ello, ayudamos a nuestra biología a hacer los cambios correspondientes en el cerebro.

Y daremos finalmente una instrucción crucial para realizar las prácticas.

Es inevitable que, durante la práctica del mindfulness, la mente vaya de un lado a otro. La mente se pierde en recuerdos del pasado y planes de futuro. Con razón se la llama «mente errante«. Empezamos la práctica de mindfulness con la intención de seguir un determinado objeto de meditación, y sin embargo nuestra mente, especialmente antes de estar entrenada, empieza a desviarse. No nos juzgaremos por esto, sino que
admitiremos pacientemente y con tranquilidad que nos hemos despistado y nos hemos alejado del objetivo previsto. Pacientemente pondremos de nuevo la atención dónde nos habíamos propuesto. Y así tantas veces como haga falta.

Esta dinámica será habitual durante el principio de la práctica y no nos sentiremos mal por eso. El ejercicio será igual de beneficioso para nuestro cuerpo y nuestra mente aunque nos hayamos distraído multitud de veces. En realidad, cuántas más veces nos distraemos y volvemos a poner la atención dónde nos habíamos propuesto, más ejercitamos el “músculo” cerebral para tener mejor concentración y nos damos cuenta de lo que nos preocupa y ocupa nuestra mente. Así tendremos mayor conocimiento de
nosotros mismos y dejaremos de ser lo que popularmente llamamos, aunque el concepto suene exagerado, «analfabetos emocionales».

Escribo este blog con la intención de difundir temas de inteligencia emocional, ya que considero de gran importancia para el ser humano tener una buena educación emocional. Además, soy profesora de educación secundaria y madre de dos preciosos hijos. Me encanta poder ayudar con este blog y con el canal de YouTube a todos aquellos que quieren entenderse un poco mejor a sí mismos, entender a los demás y crear un mundo mejor. Ahora también encuentra mis meditaciones guiadas en mi nuevo canal de YouTube PURO ZEN.