Regulación emocional

Cómo gestionar el enfado y sacarle el mayor partido

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Cuando nos enfadamos liberamos una serie de catecolaminas en nuestro cerebro y se producen una serie de cambios en nuestro organismo, de ahí que sea tan fácil tener un estallido de ira: nos ponemos tensos, nos hierve la sangre, se nos nubla la vista, se nos frunce el ceño, apretamos los dientes… y podríamos levantar una piedra de 20 kilos para estamparla contra lo que haya delante… eso en el peor de los casos, claro.

Sin embargo, si estás leyendo este post es porque quieres controlar tu ira, así que te diré cómo.

Para empezar has de entender que el enfado es una emoción que no debemos reprimir y que no es, en absoluto, negativa. Por el contrario, aparece para avisarte de que alguien está sobrepasando tus límites, que están siendo injustos contigo o que hay un obstáculo en tu camino que no te deja avanzar.

Es imprescindible darle la bienvenida al enfado, porque nos está señalando un problema para que nos pongamos manos a la obra y lo solucionemos.

Sin embargo, si nos dejamos llevar por el enfado y empezamos a darle vueltas y a envenenarnos por sobredosis, viene el estallido de ira… y esa no es manera de solucionar nada, ya que la violencia engendra más violencia.

lo primero de todo es calmarse

Hay que llevar a cabo un enfriamiento. Tu cuerpo está encendido, así que échale mucho hielo para apagar esos malos humos.

¿Cómo?

  • Puedes cambiar tus gestos faciales y tu postura corporal. Para ello, arquea las cejas, que posiblemente estás juntando. Pon la lengua en el paladar para relajar la mandíbula. Observa tu postura corporal y si estás en posición de ataque y con los puños cerrados, abre las manos y agítalas un poco. También puedes ddar unos saltos. Hay que liberar el esceso de energía que proporciona el enfado.
  • Date un paseo. Eso hará que se te pase poco a poco. Si es al aire libre y en soledad, mucho mejor.
  • Distráete con algo. Ponte un vídeo de youtube, escucha una canción, mira unos chistes. Verás como eso te ayuda a enfriarte.
  • Respira profundamente. Observa cómo el aire entra y sale de tus fosas nasales y vas perdiendo la agitación inicial hasta entrar en calma. Si te vienen pensamientos negativos, obsérvalos, déjalos fluir, pero no te aferres a ellos, no te dejes arrastrar.

lo segundo es encontrar una solución

Tu cuerpo te ha avisado de que algo no va bien, de que eres víctima de una injusticia, así que tienes que solucionarlo. Cuando ya te has calmado y estás en frío sé creativo y encuentra la manera de que no vuelva a repetirse esa situación.

  • Pregúntate: ¿Estaba justificado que me enfadara? ¿Era responsabilidad mía o de otra persona? ¿Qué podría haber hecho o qué puedo hacer la próxima vez?
  • Habla con la persona que has tenido el problema, explícale cómo te has sentido, exprésate, dile lo que puede hacer para que no vuelva a ocurrir.
  • Si has cometido un error, el proceso es el mismo, pregúntate ¿qué puedo hacer para solucionarlo, para no volver a enfadarme?
  • Recuerda que no es fácil, pero el aprendizaje se basa en probar y errar hasta encontrar. Así que no hay excusas, puedes hacerlo, solo necesitas tiempo y tenacidad.

 

Espero que te haya gustado, te recuerdo que puedes ver el vídeo también y suscribirte a mi canal. Cada miércoles un nuevo vídeo. Muchas gracias.

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Fundadora y editora de Emociones Básicas.