Educación emocional

4 formas de trabajar el bullying en clase

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La escuela debería ser un lugar seguro, pero no siempre es así. Hoy en día los profesores somos conscientes de que no podemos darle la espalda al bullying o acoso escolar, violencia psicológica o física entre los propios compañeros. Situaciones de represión, discriminación, homofobia, violencia sexual o castigo corporal son algunos de los ejemplos.

Crear un buen clima en un colegio no es fácil, los especialistas dicen que se necesitan entre 3 y 4 años para que un proyecto de intervención basado en educación emocional tenga éxito y se recojan los frutos. A veces son casos puntuales, pero en ocasiones el malestar se vive a una escala mayor.

¿Cómo solucionar la situación? Para empezar tenemos que comprender que estamos frente a niños, personas inmaduras, que se están formando y que tienen muchas dudas, que pueden elegir un camino u otro y pueden tener ideas muy confusas sobre lo que está bien y lo que está mal, o sobre cómo solucionar un conflicto.

Este vídeo ilustra los avances que se están logrando en muchos centros de enseñanza y el esfuerzo de profesores y alumnos por crear un ambiente saludable en el aula.

A continuación te presento varias actividades que pueden realizarse en clase para ir trabajando la conducta de nuestros alumnos:

1# sótano y balcón

En la parte de arriba de la pizarra se traza un rectángulo y se escribe la palabra “balcón”, en la parte de abajo de la pizarra también se pinta un rectángulo y se escribe la palabra “sótano”.

Luego se les pregunta:

-Tanto profesores como alumnos, ¿cuáles son las peores actitudes o acciones que podemos tomar en un conflicto?

Y se irán escribiendo las respuestas en la parte del sótano, un ejemplo puede ser: gritar, culpar, ser sarcástico, insultar, no escuchar, malos gestos, golpear…

En el balcón, por el contrario, escribiremos “comportamiento respetuoso y con dignidad” y les preguntaremos a nuestros alumnos:

-¿Cuáles son las cosas que la gente hace para subir al balcón en un conflicto?

Podemos dibujar entonces unos escalones que vayan desde el sótano hasta el balcón e ir diciendo las respuestas. Un ejemplo podría ser: escuchar, comprometerse, asumir la propia responsabilidad, calmarse, mantener las cosas en perspectiva, decir la verdad, ser respetuoso, tener paciencia…

Para finalizar la actividad, podemos hacer una reflexión conjunta: A veces cuando alguien nos hace enfadar, automáticamente bajamos al sótano y no nos damos cuenta de que el balcón está a nuestro alcance en cualquier momento, porque ni siquiera lo pensamos. ¿Sótano o balcón? Tienes el poder de elegir el balcón cada vez que tienes un conflicto. Este es un paso muy grande, que te ayudará a establecer un patrón de éxito al saberte llevar bien con los demás y que te puede acompañar durante toda tu vida.

Hay que recordarles a los alumnos que como actividad fuera del aula, en un conflicto real, utilicen la metáfora del sótano y el balcón, y se fijen en la escalera, los pasos que tomaron para lograr subir al balcón.

2#  Respiración

A los alumnos se les presenta como una técnica que usan los deportistas, actores y otros profesionales para calmarse, enfocarse y tener más confianza antes de algo muy importante.

Se les pide que se sienten derechos sin tensarse y que sitúen una mano debajo del ombligo.

Se les pide que imaginen que tienen un globo en el interior del abdomen que se llena de aire cada vez que inhalan. Todos juntos respiramos profundamente hinchando el estómago, donde está el globo, y se les pide que retengan el aire unos segundos.

Ahora se les pide que exhalen lentamente “desinflando” el globo. El ejercicio se repite tres veces y cada vez se les pide que retengan un poquito más el aire.

Después se les pide que apoyen las manos sobre sus muslos y sigan respirando lentamente.

Se puede terminar la actividad pidiendo que roten los hombros y la cabeza para liberar tensiones.

Luego se les pregunta cómo se han sentido, si hay alguien mareado, se les dice que no inhalen tan profundamente la próxima vez.

Se les puede mencionar que este ejercicio lo pueden realizar antes de irse a dormir para relajarse o al despertar para centrarse en las actividades del nuevo día.

3#  Escuchar de manera reflexiva

La actividad se plantea como una herramienta muy útil durante una discusión y que, si la practicamos frecuentemente, cada vez nos será más fácil utilizarla cuando la necesitemos.

Se pide que salgan a la pizarra dos voluntarios. Uno de ellos ha de decir “Lo que más le gusta hacer al salir de clase”. La pregunta puede variar, simplemente el alumno tiene que dar una respuesta real, pero que no sea muy extensa. Al otro voluntario hay que pedirle que escuche con mucha atención.

Cuando el primer voluntario haya acabado de hablar, se le pide al segundo que repita la idea principal que ha expresado su compañero. En caso de no haberlo escuchado bien, se vuelve a intentar.

Luego cambian los roles y se repite el ejercicio.

A modo de cierre se les puede preguntar si se sintieron escuchados y que a esa técnica de diálogo se la llama “parafrasear”. A continuación se les puede dar algunos ejemplos de cómo esta escucha reflexiva les puede ayudar a empatizar con la otra persona.

4# pensar en la amabilidad

Se les pide a 5 voluntarios que salgan a la pizarra. Uno de ellos se sienta en una silla y simula que va en silla de ruedas. Dos voluntarios hacen de agresores y los otros dos de defensores.

Empieza la escena con los agresores, tienen que burlarse del de la silla de ruedas y hacerle sentir menos por su condición.También intentarán involucrar al resto del aula para que se burlen del de la silla de ruedas.

Seguidamente los defensores intervendrán molestos por la falta de amabilidad, defendiendo al compañero sin agredir a quienes se burlan y defendiendo la idea de que no importan las condiciones físicas, todos somos capaces de alcanzar nuestras metas.

Después de la improvisación, se les pregunta a los espectadores cómo ha sido la interpretación de sus compañeros y cómo se han sentido, qué sintieron cuando los defensores actuaron para ayudar al de la silla de ruedas. Cómo hubieran actuado ellos si fueran el de la silla de ruedas.

Al que interpretaba al de la silla de ruedas, se le pregunta qué le ha parecido la experiencia y cómo se ha sentido.

A los agresores se les pregunta qué sintieron cuando los defensores intervinieron para detener sus abusos.

A los defensores se les puede preguntar qué sintieron cuando detuvieron la agresión.

En otra ocasión se puede realizar una variante, en la que los defensores no consiguen parar a los agresores y tienen que salir corriendo con el de la silla de ruedas. Eso hará que la reflexión sea más emotiva y los alumnos se sensibilicen más con la importancia de actuar con amabilidad y ayudar a los demás.


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Fundadora y editora de Emociones Básicas.