Habilidades sociales

¿Cómo ser menos agresivos?

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Hay muchas técnicas para mejorar nuestra reacción a las situaciones tensas de la vida. Hoy vamos a individuar dos pensamientos irracionales arquetípicos que suelen tener las personas agresivas. Los analizaremos y daremos un pensamiento racional alternativo que nos permita superar esos pensamientos negativos.

La información ha sido parcialmente extraída del libro La asertividad, expresión de una sana autoestima, de la psicóloga Olga Castanyer.

Es frecuente que las personas agresivas estén a la defensiva. Éstas suelen pensar que hay personas malvadas, que no merecen ser perdonadas. Suelen criticar abiertamente a los demás, quejándose de la incompetencia de alguien en el trabajo, la maldad de una persona que conocen o la falta de sensibilidad de los demás. Además, suelen pensar mal de los demás y ser muy desconfiados con las intenciones de los otros. Clasifican a la gente dicotómicamente, entre “buenos” y “malos”. Y les cuesta mucho perdonar los errores de los demás, porque creen que lo han hecho a posta.

Ante esta forma de pensar tan limitante, podemos proponer alternativas racionales y positivas como…

  1. Podemos sentirnos heridos o dolidos con el comportamiento de alguien, pero eso no significa que esa persona sea mala. Una persona puede actuar de forma injusta, pero eso no implica que siempre vaya actuar así. Por lo tanto, no hay que etiquetar, puesto que no es lo mismo decir: “Fulanito es injusto”, que decir “Fulanito ha sido injusto”. En la primera opción estamos etiquetándolo, dando por hecho que siempre actúa igual; mientras que en la segunda expresión estamos diciendo que ha tenido una conducta injusta en ese caso, de manera ocasional, e inconscientemente le damos la oportunidad de valorarle en una próxima vez.
  2. Castigar a los demás, no va a cambiarlos, hay otras formas de conseguir mis propósitos y el diálogo y la comunicación son la mejor opción para negociar y resolver los problemas.
  3. Que yo piense que una cosa está mal, no implica que sea una certeza absoluta, la realidad es relativa y depende del punto de vista. Por lo tanto, hay que aceptar que existen varias posturas y todas son válidas, no solo la mía.

Es igualmente frecuente que las personas agresivas no acepten que las cosas no salgan como ellos esperan que salgan. No entienden que no pueden controlar lo que los demás hagan ni pueden obligar a los demás a actuar según su visión, eso les hace responder de manera desmesurada, con grandes enfados, ante cosas aparentemente nimias. También suelen lamentarse constantemente y andan quejándose continuamente de lo que hacen o no hacen los demás. Su actitud suele ser intolerante y suelen hablar con una gran amargura de la vida y las personas.

Ante esta forma de pensar tan limitante, podemos proponer alternativas racionales y positivas como…

  1. Hay cosas que me salen mal, pero no es ninguna catástrofe, puedo sobrevivir a ello. Y de igual manera debería aceptar que los demás cometan errores sin subirme por las paredes.
  2. Ser agresivo no soluciona la situación, es solo a través del respeto como puedo comunicarme con los otros sin gastar mis energías en balde. Ser agresivo puede aliviarme a corto plazo, pero no solucionará el problema, aceptar que las cosas no son siempre como yo quiero es la mejor manera de relajar mis impulsos: no puedo cambiar a los demás.

 

Estas respuestas alternativas nos pueden ayudar a cambiar nuestra manera de actuar. Darnos cuenta de nuestras limitaciones es el primer paso para poder poner nuestro granito de arena en el cambio. Poco a poco iremos viendo que se abre un espacio para pensar antes de actuar y así elegir cómo queremos reaccionar ante las situaciones y asumir nuestra parte de responsabilidad ante los conflictos.

rt

Fundadora y editora de Emociones Básicas.