Felicidad

La felicidad también se aprende

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Toma nota, si creías que no tenías remedio, estabas equivocad@. La felicidad también se aprende, como el ajedrez o las ciencias naturales. Según la Psicología positiva, la alegría puede aprenderse mediante ciertas técnicas y practicando diariamente.

Lo esencial es conocerse a uno mismo y aceptarse. Para ello puedes empezar por las siguientes claves:

1# No te pongas el listón demasiado alto

No se trata de ser perfecto en todo, tienes derecho a equivocarte, precisamente si reconoces que no puedes ser perfecto en todo, te atreverás a dar el paso en todo lo que te propongas. Crearse demasiadas expectativas sobre un@ mism@ te vuelve más cobarde, porque nadie es infalible y podrías hacerlo mal. Qué diferente sería si te enfrentaras a la vida sabiendo que inevitablemente cometerás errores, no pasa nada, son solo obstáculos en un camino largo hasta tu objetivo, pero no son insalvables, puedes ir superándolos uno tras otro. Atrévete a actuar y, si te equivocas, valora lo aprendido y adquiere nuevos recursos para el paso siguiente.

2# Perdona tu pasado y lo liberarás

Soltar lo que te ha hecho daño es la única manera de sentirte despejad@ y libre para seguir adelante. Perdonar es disolver los nudos internos. ¿Cómo conseguirlo? Puedes lograrlo trabajando la empatía: ponte en los zapatos de la persona que te ofendió. Quizás no supo hacerlo mejor, quizás no podía ofrecerte más, quizás no tenía los recursos necesarios para ello, quizás simplemente no sabía lo que hacía. Todos merecemos ser comprendidos, incluso nosotros mismos. Recuerda que todo comienza por un@ mism@, hay que saber perdonarse a un@ mism@ también. Date oportunidades.

3# No des lo bueno por hecho

Hay muchas cosas buenas en tu vida, en vez de fijarte en lo negativo, da paso a todo lo bueno, a eso de lo que puedes estar agradecido. Haz un recuento de todo ello y date cuenta de la suerte que tienes. ¿Hacia qué lado se va tu balanza?

4# Reduce el estrés

¡Importantísimo! Hay que ser conscientes de que podemos ir sobrecargándonos de negatividad a lo largo del día o de la semana. Si no liberamos estrés, se acumulará y acabaremos explotando, ya sea con furia o con efectos somáticos (dolor de cabeza, dolor de espalda, malestar estomacal, vómitos, etc.).

Es muy fácil: elige un momento del día en el que estés sol@ y haz varias respiraciones profundas, inspira profundamente moviendo el diafragma y suelta el aire poco a poco por las fosas nasales… no sabes lo que el oxígeno es capaz de hacer… También vale dar un paseo, hacer deporte o salir con amigos, la amistad es la mejor medicina.

5# Pon primero lo primero

Cada cosa en su momento y cada momento dedicado a una cosa. Si estás con la familia, podrías desconectar el móvil. Si estás trabajando, podrías desconectar de la lista de la compra. Es cuestión de dedicarse de lleno a cada cosa que hagas. Eso se llama poner atención a lo que estás haciendo. Y recuerda, si no sabes cómo hacerlo, la respuesta es “más formación”. No te agobies, todo se puede aprender, el límite te lo pones tú mism@.


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Fundadora y editora de Emociones Básicas.