Inteligencia Emocional
Los 3 pilares del optimismo inteligente
¿Cómo te enfrentas a la vida?
Optimismo Vacío
El optimismo vació es tener una actitud pasiva ante la vida y verla «de color de rosa», nada te afecta, nada te entristece o te desanima, todo es inmejorable… error, estás negando la realidad. Llevas puesto un optimismo ilusorio, no se puede olvidar el lado amargo de las cosas, pretendiendo que todo va bien.
«Me acabo de quemar con la plancha, pero todo es maravilloso, qué calentita, me va a quedar la ropa fenomenal»
Optimismo Inteligente
El optimismo inteligente es mirar al mundo esté como esté, con la confianza y la convicción de que ese mundo puede mejorar. El optimismo inteligente es tener una actitud de aceptación de la realidad, de valorar lo que va bien y de actuar para cambiar lo que no está tan bien, creyendo que el cambio es posible, si buscas los recursos adecuados y lo sigues intentando. De este modo, consciente e inconscientemente, eliges comportamientos destinados a que las cosas mejoren.
Los 3 pilares del optimismo inteligente
1. Actitud de acción
Hay que darse la oportunidad de actuar, desterrando para siempre la «esquezofreina»… es que… no tengo ganas, es que… está lloviendo, es que… no me da tiempo. Los «es ques» crean parálisis. Cambia esos «es ques» por «quieros», quiero… hacer esto y lo otro… De este modo generarás oportunidades.
2. Actitud de cambio
Confía en que las cosas van a salir bien, ten fe, confianza en la potencialidad de tus actos.
¿Qué prefieres ser la gallina o el cerdo? La gallina le pone huevos, pero el que realmente se implica es el cerdo, porque pone toda la carne en el asador.
¿Qué prefieres ser el dinosaurio o el gusano? El dinosaurio resiste al cambio, pero se extingue. El gusano sufre, se transforma, se adapta y se convierte en algo nuevo: una linda mariposa.
3. Obligación ética
Si te niegas la posibilidad de mejorar, le estás negando a otros lo mismo que te niegas a ti. Creer en ti mismo, es dar ejemplo a otros. El optimismo inteligente se contagia, así que contagia y déjate contagiar.
Y recuerda que el optimismo inteligente no es genético, se puede aprender, enseñar y mejorar, solo hay que ponerse manos a la obra.
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