Regulación emocional

¿Eres emocionalmente ecológico?

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El concepto de ecología emocional hace un paralelismo entre la ecología y el mundo afectivo, ya que la gestión incorrecta de nuestro mundo interno repercute en el empeoramiento del clima emocional global. ¿Qué quieres hacer tú contaminar o cuidar?

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Para preservar nuestro medio ambiente emocional hay dos valores que son indispensables: la responsabilidad y la conciencia del impacto emocional. No somos responsables de lo que sentimos, pero sí somos responsables de lo que hacemos con lo que sentimos. Y nuestros actos desencadenarán efectos en nuestro mundo exterior contribuyendo a crear un clima u otro.

Cuida tus pensamientos porque se volverán palabras. Cuida tus palabras porque se transformarán en actos. Cuida tus actos porque se harán costumbre. Cuida tus costumbres porque forjarán tu carácter. Cuida tu carácter porque formará tu destino. Y tu destino, será tu vida. Gandhi

Ante esto no vale ni la represión ni la expulsión descontrolada.

¿Qué pasaría si acumuláramos la basura que creamos día a día en una habitación de nuestra casa? Llegaría un momento en que toda la casa apestaría y los vecinos empezarían a quejarse, ¿verdad? Al igual que con la basura física, también hay que sacar la basura emocional.

¿Pero qué hacemos con esas emociones que pueden herir a los demás? Basura nuclear, para entendernos. Un ejemplo sería la ira, la carga emocional del enfado, que nos informa de que hay un obstáculo en nuestro camino y nos da una gran fuerza para eliminarlo. ¿Qué hacemos con dicha fuerza? No podemos usarla de cualquier forma. Si la soltamos indiscriminadamente, podemos herir a otros, opción destructiva que resentiría nuestras relaciones. Si la reprimimos, nos estamos contaminando y podríamos generar rabia, rencor, odio, insatisfacción, frustración, desgaste, tristeza… aparte de mal olor.

Alternativa ecológica:

Gestionar las emociones de manera adaptativa. Por ejemplo, un cuchillo puede usarse para matar, para intervenir quirúrgicamente, para cortar… El problema no es el cuchillo, el problema es cómo lo utilizamos.

Lo mismo sucede con las emociones, si somos conscientes podemos elegir una conducta y luego pasar a la acción. En nuestra mano está escoger entre generar caos o equilibrio.

¿Cómo?

Mediante la regulación emocional, técnicas que tienen en cuenta el equipo formado por : mente-emoción-acción-espíritu.

La serenidad no es la ausencia de tormentas, sino la paz en medio de la tormenta.

Se logra con +consciencia, +observación, +calma, +ternura, +paciencia. Con técnicas de pensamiento productivo, despejando la mente de distorsiones, comprendiendo nuestras emociones y cómo construimos los sentimientos, buscando estrategias para actuar sobre nuestros hábitos y nuestro cuerpo y encontrando nuestra visión y sentido de vivir.

Pedro iba con su amigo Luis charlando por la calle y se detuvieron un momento a comprar el periódico en un quiosco. El quiosquero fue muy desagradable con Luis y le dio el periódico de malas maneras; sin embargo, Luis le respondió con mucha amabilidad y cortesía. Pedro se quedó sorprendido y le preguntó a su amigo:

-¿Por qué has sido tan amable con él?

Luis respondió:

-Muy sencillo, no quiero que sea él quien decida cómo me debo comportar yo.

La libertad de expresar lo que sentimos debe ir siempre unida a la responsabilidad sobre el impacto que tendrá nuestra conducta en nosotros mismos, en los demás y en el mundo.

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Fundadora y editora de Emociones Básicas.